20 diciembre 2011

PURGATORIO (2009)



Electrones, protones y amor.

Si nuestras manos se cruzaran, la tuya y la mía, las moléculas en la frontera de ambas no se cruzarán. las partículas subatómicas bailarán en el aire, chocarán unas con otras, pero sin mezclarse. Qué distinto sería si pudieran fundirse, aunque fuera un instante, para volver luego a la antimezcla inicial.

Sin embargo, todo es bruma, nubes de probabilidad. Las manos, electrones, no están en ninguna parte; si detectamos su posición no podemos medir su velocidad. Es como si la palma ajena. la que nos acaricia (un sistema cuántico con una complejísima ecuación asociada) no existiese hasta que la nuestra la detectara y recíprocamente se midieran.

¿Deja el amor de existir salvo cuando es medido? ¿Puede el amor estar a un tiempo vivo y muerto?¿Se puede amar lo que es y no es a un tiempo y no estar loco?

Del libro: El Jardín de Newton (Bruselas, 1991)

Leído una y otra vez en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid con motivo de su 125 Aniversario (2005), como parte de la acción de Concha Jerez Paisaje de palabras 5: jardín de voces oídas. Organizado por Nieves Correa e Hilario Álvarez.