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20 diciembre 2011

PURGATORIO (2009)



Electrones, protones y amor.

Si nuestras manos se cruzaran, la tuya y la mía, las moléculas en la frontera de ambas no se cruzarán. las partículas subatómicas bailarán en el aire, chocarán unas con otras, pero sin mezclarse. Qué distinto sería si pudieran fundirse, aunque fuera un instante, para volver luego a la antimezcla inicial.

Sin embargo, todo es bruma, nubes de probabilidad. Las manos, electrones, no están en ninguna parte; si detectamos su posición no podemos medir su velocidad. Es como si la palma ajena. la que nos acaricia (un sistema cuántico con una complejísima ecuación asociada) no existiese hasta que la nuestra la detectara y recíprocamente se midieran.

¿Deja el amor de existir salvo cuando es medido? ¿Puede el amor estar a un tiempo vivo y muerto?¿Se puede amar lo que es y no es a un tiempo y no estar loco?

Del libro: El Jardín de Newton (Bruselas, 1991)

Leído una y otra vez en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid con motivo de su 125 Aniversario (2005), como parte de la acción de Concha Jerez Paisaje de palabras 5: jardín de voces oídas. Organizado por Nieves Correa e Hilario Álvarez.


09 septiembre 2010

Larga Vida a El OJO ATÓMICO, Prensa Terminal.

Cuando Tomás Ruiz-Rivas y yo nos conocimos en Alemania en 1987 ya había una pulsión de muerte al arte oficial subiéndonos por la carótida. Cada uno en su trinchera.

Desde Válgame Dios, 3, anterior a El Ojo Atómico, empezaron a pasar por sus espacios Jaime Aledo, los Estrujenbank (Juan Ugalde y Patricia Gadea), Elena Blasco, Gonzalo Cao, Nieves Correa, Fernando Baena, Manuel Ludeña, Santiago Sierra, Libres para Siempre, La Nevera o Public-Art.

La movida había muerto. La EXPO 92 había matado. Lo cierto es que el Ojo en Sánchez Pacheco (93-94) nos sirvió de catalizador. Antes o después recalábamos por allí, el Yastá, Espacio P, Fúcares, El Sol, el Siroco, o el Teatro Pradillo, a ver a La Ribot. Mutó luego a Antimuseo, un proyecto global y combativo.

Pero ¿qué fue de la revista El Ojo Atómico, Prensa Terminal, nº 0, marzo 1994?

Conservo varios ejemplares. Veintitrés páginas cercanas al fanzine de la década anterior. Aúna colaboraciones de Nel Amaro y Pepe Medina, una entrevista a los Petersellers, una a Santiago Segura, fotos de una instalación de Fernando Baena junto a mi artículo "El Estado Humanitario", o el recortable "viste a tu personaje favorito...¡este mes...Antonio López!", sin firma.

El final es un soberbio texto de Santiago Sierra, dos apretadas páginas tituladas:

"Instalaciones no realizadas 1.   61.314 Piezas individuales",

desde las que propone exponer sin separaciones 1753 folios a doble espacio, cada uno con 35 nombres propios que corresponderían a los fallecidos en accidentes de tráfico en España entre 1979 y 1989. No pasen por alto el hecho de que es una pieza definida en sí misma por/para no ser construida.

Larga vida, pues, a El Ojo Atómico, Prensa terminal.